4 nov 2010

Bici en Madrid


8h30 de la mañana, Madrid en otoño. Cojo la bici en los hombros y bajo a la calle. Hay que subir la bici al piso porque es imposible dejarla en la calle. Tampoco los edificio suelen tener sitio. Me meto por las pequeñas callejuelas de Lavapies. Muy pocos coches, algunas personas, sol y aire fría. Llego a Atocha. Espero al semáforo mirando el desfile de los coches en el medio de una muchedumbre de peatones. El aire es irrespirable. Cruzo el Paseo del Prado y subo por la Cuesta de Moyano. No hay coches, se ven arboles y algunos bancos de libros usados están empezando a abrir. Entro en el Retiro; las hojas están cayendo y tienen colores alegres. Al salir del retiro me meto en un barrio residencial, casi sin coches. Los padres llevan los niños a un colegio. Un trozito por una calle muy traficada y casi enseguida empieza el carril bici. El primer tramo prefiero no seguirlo porque es muy lento y hace curvas innecesarias. En un punto hay un cartel que dice de bajar de la bici y cruzar andando. Luego me meto por el carril bici; a mi izquierda los coches en cola llenan el aire con un olor dulzón de humo. Hay un puente sobre la M30; desde arriba se ve una larga columna de coches que entra en Madrid. El carril bici sigue, no es excesivamente cómodo porque lo han hecho quitando sitio a las acerar y sigue un recorrido algo irregular, pasa por delante de algunas paradas del autobús, pero como es cuesta arriba se puede seguir tranquilamente.
Unos pocos kilómetros en el carril bici y ya me meto en pleno trafico. Coches que se paran de repente viendo una plaza para aparcar, coches en doble fila, porteras que se abren de repente dejando salir a toda prisa alguien, pitos, ruido de motores. Voy sin casco y tengo algo de miedo. Llego al trabajo después de cuarenta minutos de bici con la sensación de haber respirado aire muy muy contaminada. Acabo de comprarme una mascara. La primeras veces no veía ni una bici, ahora cada día encuentro algunas, a veces dos, tres. Todavía la gente le tiene miedo porque no está acostumbrada y el trafico de Madrid no es simple, pero soy optimista. Pienso que el aumento de la bici sea la única forma para que el ayuntamiento de Madrid se decida a hacer carriles bicis serios y no la versión pro estadística que realmente no sirve para transporte cotidiano pero más bien para los niños de paseo dominguero.

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