Era el año 1929 cuando Kiki fue elegida reina de Montparnasse. En el periodo entre las dos guerras este barrio de París se transformó en el centro artístico y cultural de París y del mundo. En unos pocos kilómetros cuadrados vivían artistas, poetas, intelectuales. Pasaban el día en los cafés, malcomían, malbebían y conducían una vida irreverente y libertina. Una vida de miseria, un experimento social hecho posible por unas extrañas condiciones históricas difícil de repetir. Kiki cantaba letras atrevidas y contaba chascarrillos mordaces. En este ambiente se encontraba como en su casa y posaba a pecho descubierto para Man Ray y Calder, que venían de América; para Fujita, de Japón; para Modigliani, de Italia; para Pascin, de Bulgaria; para Kisling, de Polonia; para Soutine o Chagall, de Rusia. La suya no fue una vida fácil. Fue criada en Châtillon-sur-Seine, un pueblo de Borgoña por la abuela. A los trece años su madre se la llevó a París donde vivía y trabajaba como linotipista. Pero cuando con diecisiete años la descubrió posando desnuda, la repudió dejándola sola y sin dinero. Kiki decía que para vivir no necesitaba más que pan, cebollas y vino tinto. Tuvo muchos amores pero el más atormentado fue con el pintor y fotógrafo americano Man Ray, que se hizo famoso y rico gracias a las fotos sacadas a los personajes mas influyentes de la ciudad. Fue una temporada breve y intensa que se acabó bruscamente con el ingreso en París del ejercito alemán.Catel Muller, dibujante e ilustradora infantil, y José-Louis Bouquet, guionista y escritor, consiguen una novela grafica muy realista que, pasando por la biografia de Kiki, nos da una pincelada bastante precisa de Montparnasse, dejando el lector con ganas de descubrir y conocer los personajes que hicieron posible esta bizarra mezcla artística.
Nessun commento:
Posta un commento