4 nov 2010

El secreto de tus ojos, José Campanella, 1999

Martes, día de taller de crítica de cine. Entro corriendo en la sala, la película ya ha empezado. Estoy acalorado y con la cabeza todavía en el trabajo, pero casi sin darme cuenta me quedo sumergido en la historia. Ricardo Darín, en el papel de un concejal de tribunal, está enamorado de la jefa de su departamento pero por inseguridad no se atreve a declararse, a pesar que los ojos de Soledad Villamil hablen solos y estén deseosos de leer en sus labios dicha declaración. Usando sus palabras, Darín vive una vida vacía, atrapada por la rutina, y solo cuando se jubila se da cuenta de la necesidad de tomar por fin el rumbo de su vida. Los acontecimientos se ven desde el futuro a través de la técnica del flashback, pero se trata de un pasado que todavía no está muerto y tiene enlaces muy fuertes con el presente.
El director y guionista José Campanella desarrolla magistralmente el tema de la venganza. El deseo de venganza ata al pasado y impide superar los traumas vividos. La película empieza con la violación y asesinado de una chica. El marido de la víctima, Ricardo Morales (Pablo Rago) estaba locamente enamorado de ella, de un amor tan fuerte da parecer enfermizo y su vida no tiene sentido sin ella. Lo único que le queda es el recuerdo y la venganza. Cuando, a causa del clima de corrupción de Argentina, el asesino viene puesto en libertad, le sigue la pista hasta conseguir atraparlo; a partir de este momento las dos vidas están atada de forma indisoluble y trágica. Lo encierra en un garaje y se aísla del mundo para que nadie descubra el macabro secreto. La sensación de desesperación que transmite el asesino después de haber pasado toda su vida encerrado en aislamiento llega al espectador como un latigazo.
Divertido el juego con la letra A con las maquinas de escribir del juzgado. Hay una maquina donde esta letra no funciona y eso crea episodios humorísticos. Usando este expediente, en la escena final Darín trasforma la palabra temo que tenía escrita en un papel con la palabra teAmo a demostración que por fin ha tenido el valor de sacar sus sentimientos. A un guión excelente se suma la interpretación magistral de los actores, donde destacan los diálogos vivaces y mordaces entre Darín y Guillermo Francella, y el papel trágico de Pablo Rago.

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