29 ott 2010

Malasaña


Malasaña no es sólo un barrio, ha sido mi casa y es el comienzo de mi vida en Madrid. Se llamaba barrio de las Maravillas y era el único barrio de Madrid donde podían vivir en la misma calle aristócratas, curas, putas, pobres y mercantes. Su nombre actual es un homenaje a la joven Manuela Malasaña que vivió diecisiete años en calle San Andrés y fue fusilada por los franceses en los acontecimientos del 2 de Mayo 1808. Era conocida en el barrio por su carácter amable y su muerte la transformó en una heroína. En los años setenta el barrio se transformó bruscamente con la movida madrileña. Los locales de Malasaña fueron el centro de un movimiento artístico inovador y el lugar de encuentro de grupos musicales, artistas, vagabundos y jóvenes. Fue el barrio donde más se expresó la libertad que vino con la muerte de Franco. Actualmente es uno de los centros de la vida nocturna alternativa de Madrid, pero Malasaña no es sólo el lugar de reunión de los jóvenes madrileños, sino un barrio aún muy tradicional con sus bodegas, abuelos paseando o tomando la fresca en los bancos, perros, plazas repletas de niños jugando. Y, como en los pueblos, se mueven personajes que todo el mundo conoce por su originalidad o por su presencia constante en el barrio. Congo, un africano que ama disfrazarse, vive en las alcantarillas de calle La Palma y se ve frecuentemente en la plaza Dos de Mayo y en Tribunal. Recoge todo lo que encuentra en la basura, se pone los trajes que más le gustan, planta flores de plástico en el césped de las plazas, enciende hogueras y velas en las frías noches de invierno. Los piratas. El primero es bajito, tiene el pelo largo y rizado, cojea con su única pierna y un par de muletas a una velocidad impresionante por las calles. Anda todo el día pidiendo dinero y de vez en cuando descansa en los portales chutandose de heroína. El segundo vive en calle La Palma, nunca sale de casa sin pañuelo negro en la cabeza. Si sale a la calle es para entrar en el Lola Loba, el bar bajo su casa, donde se reúne con varios personajes míticos que hicieron y hacen la historia de calle La Palma. Todo esto fue mi llegada a Madrid y mi familia en los primeros tiempos de soledad.

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