Noche de otoño en Madrid. José está paseando por calle Toledo. Oscuro. La gente anda rápido a su alrededor y se esfuma como sombras. De repente su mirada encuentra los ojos verdes de una chica sentada al otro lado de un cristal gordo.
Pelo negro, piel blanca, su sueño. Entra en el bar y superando a fatiga el corte habitual se sienta a la mesa de la chica. Se habla, se ríe, se bebe, se fuma. José se va a casa y Ana lo sigue, libre y contenta.
La noche pasa rápida. Ya entra luz por los cristales, José tiene que ir a trabajar. Se viste de mala ganas. Ana le besa y se va. José medita de prisa y cuando ya Ana está al final del largo pasillo le dice, casi gritando: quedamos este finde?
Ana se da la vuelta, dulce, le susurra:
soy una flor de un solo día y sale rapida!
Pelo negro, piel blanca, su sueño. Entra en el bar y superando a fatiga el corte habitual se sienta a la mesa de la chica. Se habla, se ríe, se bebe, se fuma. José se va a casa y Ana lo sigue, libre y contenta.
La noche pasa rápida. Ya entra luz por los cristales, José tiene que ir a trabajar. Se viste de mala ganas. Ana le besa y se va. José medita de prisa y cuando ya Ana está al final del largo pasillo le dice, casi gritando: quedamos este finde?
Ana se da la vuelta, dulce, le susurra:
soy una flor de un solo día y sale rapida!
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