24 nov 2011

Yoga sciamanico

Leí en un folleto que se tenía un curso de yoga sciamanico. Es una casa grande, burguesa, en un pueblo cercano. Me encuentro sentado sobre alfombras, en un sótano oscuro. Olor a incienso, velas, música de tambores africanos. Diez personas y la profe. Nos dice de respirar veloz, inspirar, espirar, muy agresivamente, sin pausas. Un chute de oxigeno importante.
Todo estamos con ojos cerrado. La profe habla, nos dice de dejar de lado la racionalidad y sacar la parte animal, pasional. Nos dice de concentrar la respiración sobre las zonas sexuales, para despertar esta energía que es la mas potente. Nos dice de movernos, de sentir la música, de gritar, de llorar, de reír, de bailar, de saltar. Libertad absoluta. Respiración siempre extremamente rápida. Sudo, bailo, grito y respiro frenético. La enorme cantidad de aire que entra en mi cuerpo me hace daño. La oscuridad total me tira hacia dentro. Alucino sin darme cuenta. Tiemblo y me caigo. Frío, calor, frío. Han pasado tres horas y no me he dado cuenta. Nos sentamos en circulo, muy cerca, cogiendo las manos de los vecinos. Respiración siempre acelerada visualizando la parte sexual. La energía más pura, nos dice. Yo ya no entiendo nada, estoy perdido. Los oídos me pitan, el pecho me duele, el cuerpo sigue temblando. No puedo más y paro esta respiración orgasmica. Normal las primeras veces, dice. Se crea una energía muy potente en este sótano, una energía sexual agresivamente peligrosa. Entiendo porque en la historia la iglesia ha intentado controlarla y pararla.

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